Cargadores, ropa, gafas e incluso dentaduras: los huéspedes olvidan todo tipo de objetos. Con LHost, gestionar y enviar los objetos olvidados es más sencillo para el alojamiento y para el huésped.
Un cargador olvidado en la mesita de noche no sorprende a nadie.
¿Una dentadura encontrada dentro de un cajón? Eso quizá un poco más.
Sin embargo, hoteles, resorts y otros alojamientos encuentran cada día todo tipo de pertenencias: ropa, gafas, dispositivos electrónicos, peluches, joyas y muchos otros objetos personales.
Pero detrás de cada objeto olvidado suele haber la misma historia.
El huésped hace el check-out, se marcha y solo después se da cuenta de que le falta algo.
Cuando un objeto olvidado se convierte en otra tarea para recepción
Entonces llega la llamada o el correo electrónico:
“¿Han encontrado mi objeto?”
Si la respuesta es sí, aparece inmediatamente otra pregunta: ¿cómo se lo hacemos llegar?
Hay que obtener la dirección, preparar el paquete, buscar un transportista, calcular el coste, gestionar el pago, preparar la documentación necesaria y realizar el seguimiento del envío.
Si el huésped ya ha regresado a otro país, el proceso puede resultar todavía más complejo.
Un objeto encontrado por housekeeping puede convertirse rápidamente en una nueva tarea para recepción.
LHost simplifica la gestión de objetos olvidados
Precisamente para resolver este problema nació LHost.
La plataforma digitaliza el proceso desde que se confirma el hallazgo hasta que el objeto vuelve a manos de su propietario.
El establecimiento registra el objeto, el huésped introduce los datos necesarios y puede proceder con el envío. LHost simplifica las distintas fases y permite realizar el seguimiento del paquete hasta su entrega.
El servicio también permite gestionar envíos internacionales de objetos olvidados, incluso cuando el huésped ya se encuentra a miles de kilómetros del hotel.
Además, LHost es gratuito para el establecimiento.
No importa qué se haya olvidado. Importa cómo se gestiona.
Incluso un objeto aparentemente cotidiano puede tener un enorme valor personal para su propietario.
Por eso, la calidad de la gestión del Lost & Found no depende del valor o de lo extraño que sea el objeto encontrado.
Depende de lo que sucede después.
Un proceso sencillo y profesional puede convertir un momento de preocupación en una última experiencia positiva con el alojamiento.
Ya sea un cargador, un peluche, unas gafas o incluso una dentadura, el principio es siempre el mismo:
No importa qué se haya olvidado. Importa cómo se gestiona.
